La película del libro rojo
Sin embargo no ha sido así, la película es un calco del libro en casi todo, y lo que es peor, cuando se ha alejado de éste ha sido casi siempre a peor. Sin embargo, pienso que en el cómputo global lo supera, aunque sea por media brizna de pelo, ya que nos ahorramos varias de las peroratas que nos suelta el autor para demostrarnos cuanto sabe. Hay algunas, pero en la mayoría de los asuntos se ha ido al grano.
Centrándonos en lo cinematográfico, a nivel de trama la película traslada a la pantalla los mismos errores del libro, ya comentados en mi post: continuo insulto a la inteligencia del lector, situaciones que se resuelven como por ensalmo y una historia demasiado ridícula y poco creíble: la Iglesia busca destruir las pruebas de un secreto que se encuentran, desde hace siglos, bajo la custodia de una sociedad secreta llamada el Priorato de Sión. Se supone que desvelar ese secreto conllevaría una crisis de fe sin precedentes y, probablemente, el desmoronamiento de la propia Iglesia. Pero todas las religiones en general, y la cristiana en sus diferentes sectas en particular, cuenta con suficientes contradicciones en sus credos como para que esa crisis se hubiera sufrido, cosa que no ha ocurrido.
Ron Howard ha prentendido realizar un thriller de intriga, una película policiaca con conexiones de cine negro, pero el guión no daba para eso, con lo que le ha salido una cinta pesada y aburrida a más no poder. A esto ayuda el mal trabajo de dos actores principales carentes de química entre sí, especialmente Audrey Tautou está muy discreta. Aunque para ser justos, en el libro el personaje no era más que un florero, aspecto que ha saltado al celuloide sin que Howard haya hecho nada para evitarlo.
En resumen, la mencionada fidelidad al libro y, en mi opinión, la mala elección del director que ha llevado el barco por donde no debía, han dado al traste con una de las películas más esperadas de la temporada.
